Más conocido como “Julio, El Sucio”. Cuando no está rodando pasa sus días entre salas de ensayo, asados en su terraza o explorando las profundidades oceánicas en busca de tesoros perdidos. Siempre acompañado de su fiel (y peludo) Lobito, le reconocerás por sus pintorescos tatuajes o su despeinada melena. Si se acerca la tormenta es buena idea tenerle cerca, porque para él «siempre que llovió, paró”.