El ayudante de dirección de sus largometrajes le apodó “El Tolo Ve”. No se le escapa ningún detalle cuando está rodando. Obsesionado por la planificación y la elegancia, busca siempre la verdad en lo que rueda. Tiene un oído prodigioso, lo que le facilita escuchar a su equipo por si hay que cambiar a un rumbo mejor que el que había establecido. Eso sí, como le falte Nutella en el rodaje todo se viene abajo. Dicen que cuando no está rodando toca el piano de forma melancólica creyendo ser Ludovico Einaudi.